domingo, 28 de mayo de 2023

Semana III Desde el tejado se le pueden dar vueltas a la luna

 Ya han pasado tres semanas, y los suministros alimenticios del cuarto de calderas se están agotando, cada vez me noto más delgado y empiezo a comer poco. Cada día frecuento menos el baño, y le doy mas vueltas al comedor,  hoy al despertar y quedarme contemplando el techo, he empezado a ver pequeñas y asimétricas grietas asomarse, quizá sea porque no he dormido bien, es como si sintiera al colchón de piedras, y en mi espalda se comenzaran a marcar estrías que emulen la forma de las grietas de mi techo. 

No lo se...

Quizás mi angustia sintomática se este empezando a reflejar en la estructura de mi casa, es como si sintiera ese mismo deterioro al que me he estado sometiendo, los antibióticos para el dolor de cuerpo solo consiguen aplazarlo a horarios más íntimos. Y perdí la memoria desde que el sol dejo de asomarse, dicen que es peligroso salir a tomar el aire, pero mi casa estaba infestada de olor a pomada, así que me vi en la obligación de abrir las ventanas, para evacuar el olor de enfermo que invadía mis rincones. 

Brisa, hace rato no te palpan mis narices. 

Que denso se siente el aire, la pesadez inunda mis mejillas. La humedad se hace progresivamente más protagonista, y cada vez hay más estrellas en el cielo, pero menos luces en la tierra, la luna quiso dispersar a la espesa niebla nocturna, y mostrarse ante mi. justo arriba de casa, y tan cerca de mi techo que hasta podía abalanzarme contra ella. 

La luna es esa gran bombilla

Que cuando me entra el sueño, quisiera apagar

Girar y girar

Dejar de deslumbrar 


 






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